clase dia 21/04 deuda de oxigeno-ejercicios aerobicos y anaerobicos
DEUDA DE OXIGENO
Es el oxígeno consumido en la fase de recuperación del
ejercicio que está por encima de la cantidad que sería normal en reposo. En
actividades intensas de resistencia, la deuda de oxígeno se refiere a la
cantidad de oxígeno que se le "debe" al sistema para oxidar la
acumulación de ácido láctico. La tolerancia de una persona para sostener una
deuda acumulada generalmente es proporcional a su nivel de fitness o forma
física (en español buena forma) es un estado general de salud, y en forma más
específica a la capacidad de practicar cierta actividad física, ocupaciones y
actividades cotidianas. Una buena forma física por lo general se adquiere como
resultado de una nutrición adecuada la
práctica de ejercicio físico de moderados a vigorosos, y un descanso apropiado.
En actividades de alta intensidad donde se produce una deuda
de oxígeno , el organismo para volver a los niveles normales gasta más kcal en
el proceso elevando el metabolismo , estas kcal provienen de la grasa (EPOC).
La deuda de oxígeno tiene dos fases. En la primera (o
rápida) se resintetizan los depósitos de fosfato, es decir, las reservas de ATP
y fosfocreatina. Con la misma velocidad también se recuperan los depósitos de
oxígeno (mioglobina). Esta fase también puede denominarse “aláctica”. En la
segunda (o lenta) se remueve el ácido láctico, el cual debe ser transportado al
hígado para su posterior conversión. Esta fase también es conocida como
“láctica”.
La duración de la deuda de oxígeno es proporcional al
volumen e intensidad del entrenamiento realizado, y en casos tales como los que
se dan en pruebas de corta duración (de 35″ a 2′), la mayor captación de
oxígeno puede prolongarse hasta los 60 minutos.
El cuerpo funciona con oxígeno y cuando no le damos la
cantidad que necesita se produce un déficit que inevitablemente tenemos que
reponer.
Esto suele suceder entre las personas que realizan una
actividad física de mucha intensidad y explosiva, así sea de manera espontánea
como una carrera, o un entrenamiento con intervalos de alta intensidad o HIIT,
como se le conoce por sus siglas en inglés.
Los explosivos ejercicios que buscan ahorrarte tiempo
Pero el déficit de oxígeno no puede ser eterno y el
organismo comienza a reducirlo desde el mismo momento en el que la persona
finaliza la actividad física.
Es en ese período de recuperación cuando el cuerpo paga su
"deuda de oxígeno", consumiendo una cantidad que está por encima de
la que normalmente necesitaría en reposo para poder llegar a los niveles con
los que normalmente opera.
Positivo
Si bien la capacidad de una persona para poder ampliar su
déficit, y posterior deuda, varía dependiendo de su estado físico, también
influye el tipo de ejercicio que realiza.
Es por eso que el desequilibrio entre el consumo y el gasto
de oxígeno se intensifica cuando se llevan a cabo trabajos anaeróbicos y es
menos relevante cuando los ejercicios son aeróbicos.
Un ejemplo es cuando sometemos al cuerpo a un esfuerzo
físico repentino como en los entrenamientos HIIT en los que la cantidad de
oxígeno que consumimos es menor a la que demanda el cuerpo, lo que afecta
varios procesos que ocurren en el interior de nuestro organismo cuando estamos
realizando el ejercicios.
Este déficit sólo se podrá eliminar cuando la persona
finaliza el esfuerzo físico que estaba haciendo, entra en el período de
recuperación y ocurre el denominado exceso de consumo de oxígeno postejercicio,
un proceso que en inglés responde a las siglas de EPOC.
El incremento de oxígeno no sólo permite pagar la deuda tras
detener el ejercicio, sino que mantiene trabajando al cuerpo un período de
tiempo adicional, con lo que se produce un gasto de calorías mayor al que suele
ocurrir en reposo.
¿Por qué del EPOC?
Se repone el oxígeno que el cuerpo necesitaba pero que no le
pudimos dar.
Con un ritmo acelerado de respiración y del corazón aumenta
el consumo de oxígeno para eliminar el dióxido de carbono del organismo.
Mantiene activo el metabolismo.
Aumenta la adrenalina y noradrenalina, con lo que también
aumenta el consumo de oxígeno.
Estas calorías, que provienen de la grasa en el cuerpo,
beneficia la pérdida de peso.
El efecto del EPOC es mayor cuando recién finaliza el
ejercicio y se va reduciendo con el paso del tiempo hasta alcanzar los niveles
de reposo normales en la persona, un estado que al igual que las cantidades de
calorías que se queman, varía dependiendo del individuo.
El cerebro funciona como un equipo de fútbol, con grupos de
neuronas que trabajan junto a otras y en ocasiones comparten labor con partes
más alejadas del cerebro.
Cuando se juega fútbol el cerebro trabaja sin parar. Las
distintas regiones de este órgano contribuyen al éxito en el deporte más
seguido en el mundo.
Faltan dos minutos para el final del partido… tu equipo
tiene un empate y tu concentración está al máximo para cambiar el marcador a tu
favor.
En ese momento, tu cerebro trabaja laboriosamente para
procesar la información del entorno: los gritos de la afición, el contrincante
que te sigue el paso, el compañero que te hace señas y el movimiento del balón.
Pero ¿te has preguntado qué hace exactamente tu cerebro al jugar fútbol? No
sólo se encarga de hacer que tus piernas y brazos se muevan sino que en el
mayor órgano del sistema nervioso central se llevan a cabo procesos cognitivos
llamados funciones ejecutivas, las cuales se desarrollan durante los primeros
años de vida. A grandes rasgos, estas habilidades controlan y ejecutan tus
comportamientos.
Estudios científicos han demostrado que las funciones
ejecutivas medidas a través de pruebas neuropsicológicas, establecen si un
futbolista es capaz de alcanzar altos niveles en el fútbol.
¿Qué pasa en el cerebro?
No podrías patear un balón de fútbol sin tu cerebro. El
encéfalo, las neuronas y la médula espinal conforman un equipo único llamado el
sistema nervioso central. Dicha estructura es fundamental para la comunicación
entre el organismo y el ambiente que le rodea. Es decir, cada región del
sistema nervioso central se encarga de controlar y coordinar los estímulos que
te llegan del entorno. La capacidad de jugar fútbol es resultado de la
evolución humana.
El lóbulo frontal del cerebro es el área anotómica que nos
diferencia de otros primates. La evolución que ha tenido esta estructura
durante millones de años te permite la asociación cognitiva, es decir, razonar
y predecir fenómenos, como lo haces cuando estás en un partido.
El lóbulo frontal es el principal encargado del desarrollo
de las funciones ejecutivas, las cuales permiten procesos como la anticipación,
la capacidad multitarea, la memoria de trabajo y el establecimiento de metas.
Pero hay más variables en el juego. Estar erguido, mantener
el equilibrio y moverte de un lado a otro, es posible gracias al cerebelo. Esta
región coordina movimientos corporales según la información que recibe del
cerebro. Una lesión en el cerebelo te causaría problemas al ejecutar movimientos
precisos y mantener la postura, es decir, tus funciones motoras estarían
afectadas y no podrías practicar deportes.
El lóbulo parietal recibe las sensaciones de tacto, frío,
calor y dolor que puedes percibir en la cancha.
Por otro lado, el lóbulo occipital procesa la información
visual en el campo de juego y el lóbulo temporal se encarga del lenguaje y de
procesar la información que llega a tu oído, como las indicaciones del
entrenador.
El tronco encefálico, que conecta la médula espinal y el
cerebro, regula funciones como el estado de alerta y las frecuencias
cardiorrespiratorias, las cuales son de suma importancia en un deporte como el
fútbol. Otra de sus funciones es controlar los músculos involuntarios (los que
funcionan automáticamente, sin que pienses). Por ejemplo, esta estructura le
dice a tu corazón que bombee más sangre cuando vas corriendo a través del campo
de fútbol. Gracias a esta parte del sistema nervioso central estás vivo, ya que
se ocupa de funciones como la respiración y la digestión de alimentos.
La médula espinal se encarga de comunicar al cerebro con el
resto del organismo. Esta estructura está formada por grandes conexiones de
neuronas.
El sistema nervioso central es como un equipo de fútbol:
necesita trabajar correctamente y en coordinación para realizar sus tareas. Si
estas estructuras cerebrales no funcionaran de forma correcta, no podrías
practicar fútbol eficientemente.
La neurociencia, campo que estudia el sistema nervioso y su
relación con la conducta humana, también puede ayudarnos a entender la forma en
que te desempeñas en la cancha de fútbol. Para ello, se realizan diversas
pruebas que permiten evaluar si un futbolista cumple los requisitos necesarios,
como por ejemplo: ser resistente y veloz, tener capacidades cognitivas
fuertemente desarrolladas, habilidades tácticas y buen manejo del balón.
Algunos de los elementos que se miden con estas pruebas
incluyen: el rendimiento físico, el número de goles anotados, la cantidad de
minutos jugados, los metros corridos y el porcentaje de grasa corporal.
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ResponderEliminarACTIVIDADES: -ver nuevamente el video "No te rindas"
ResponderEliminar-reconocer y ejemplificar áereas de la conducta.
-señalar tipos de motivación. ejemplificar
-explicar desde la neurociencia y la psicología el significado de los ojos vendados
-explicar la "deuda de aire" en el video
ACTIVIDADES: -ver nuevamente el video "No te rindas"
ResponderEliminar-reconocer y ejemplificar áereas de la conducta.
-señalar tipos de motivación. ejemplificar
-explicar desde la neurociencia y la psicología el significado de los ojos vendados
-explicar la "deuda de aire" en el video